Emilia es una joven creadora. Directora de la Editorial Cabeza Hueca, que comenzó cuando tenía solo seis años. Con el pasar del tiempo, a la editorial se sumó su hermano menor, Rafael, y hoy trabajan también con León, un amigo de su edad.
Cabeza Hueca es una editorial “de niños para niños”, y hoy también un proyecto familiar, apoyado directamente por sus padres, quienes además tienen la Editorial Sherezade, dirigida por la también escritora Lorena Díaz, su mamá. Desde este año cuentan con la librería Oficio y Papel en el Persa Víctor Manuel, pero sus libros también están en librerías de la Región Metropolitana, Talca y Valparaíso.
¿Cómo comienza la Editorial Cabeza Hueca?
Cabeza Hueca parte porque yo desde muy pequeña siempre estuve rodeada de libros, de papeles. Desde que me acuerdo mis papás tenían la editorial. Y yo crecí siempre con la idea de los libros, de las libretas, encuadernaciones. Yo hacía mis encuadernaciones, mis dibujos, y dije, también quiero ser como el ejemplo de mis papás. Entonces saqué mi editorial a base de eso, de mis papás, de ver los libros, las encuadernaciones, todo ese mundo.
¿Quiénes conforman la editorial?
Yo soy como la directora de la Editorial, el Rafael que nos ayuda a ver si los libros son aptos y con León también son parte del Comité Editorial. León nos ayuda a decidir los libros que quedan y los que no. Tilo Nurmi es el corrector. El Rafa también me ayuda con sugerencias en la ilustración.
¿Qué te gusta leer?
A mí no me gustaba leer. Y yo decía, no, no me gusta leer, no me gusta. Hasta que descubrí las novelas gráficas. Y las novelas gráficas me encantan. Es lo que leo. Por ejemplo, leí “Ronia”, que es una novela gráfica. Esa creo que fue la primera que yo quería y le pedí a mis papás que me regalaran. Hace mu y poco quería un libro que se llama “Mi amigo el kappa”, lo vi en la librería del GAM y dije lo voy a investigar. Lo empecé a investigar hasta que me compré los tres al tiro. Las novelas gráficas son lo que a mí más me gusta.
¿Y tienes algún libro que te haya marcado o te guste mucho?
“Olivia”. ¡Oh, es que yo tengo todos los Olivia! A mí me gusta mucho, me siento muy identificada con Olivia. Es como apurona, y le pasan cosas por eso.
¿Siempre publican solo a niñas y niños?
Va cambiando el foco yo creo, pero igual intentamos mantener una línea. Hemos publicado adultos, pero nuestras líneas siempre han sido niños. Hubo un año que no publiqué niños, me salí de mi colegio porque me estaban haciendo bullying, y yo en ese momento estaba como dolida con los niños. Entonces ese año publiqué puros adultos. Publiqué a Camilo Eque y a María José Ferrada con “La historia comentada de Isumbochi (Y nueve ventajas de ser pequeño)”. Aunque el texto o la canción sea de adultos, intentamos hacerlo para niños.
Lorena: ellos dicen que hay mucha música hoy día y que hay canciones que tienen letras que sirven de historia. Entonces así sacan “Para ir”, de Camilo Eque, “Fueguito”, de El árbol de Diego.
¿Cómo fue publicar a María José Ferrada?
Ella me mandó un texto y yo quise hacerlo con otro estilo que no era el mío, quería hacerlo con un estilo como Kokeshi, más tierno, más japonés, resultó bien el trabajo. De hecho, las ilustraciones de ese texto me gustan mucho.
¿Y se conocían personalmente?
No, nos encontramos este año en Valdivia, fue bonito, yo me tomé una foto con ella, y ella firmó un libro para mí, tocábamos el libro las dos, era como ya, logrado.
¿Y ahora están trabajando en más letras de canciones?
Voy a sacar un libro ahora con el Tata Barahona, otro con Chinoy, que quiso sacar “Clara”. Y “Volver a amar”, de Teachnaelle Joseph se va a traducir al creole para los niños que van llegando recién a su colegio y que aún no saben hablar español.
Lorena: sobre el libro que están trabajando con Chinoy, esa letra que dice “Clara, dame un beso en la cama, nuestra toda la mañana”. ¿Cómo la llevaban a la infancia? Emilia me decía que eso es como cuando uno va al colegio y se queda conmigo regaloneando en la cama. Entonces la van a llevar a otro tipo de amor que es papá e hijo, cuando se quedan regaloneando, van a dar un giro a la canción en la ilustración.
La ilustración es un pilar fundamental en tu identidad creativa. ¿Cómo dialoga el dibujo al crear un libro?
Primero el texto, lo leo y ahí me imagino las imágenes. Hago un boceto rápido. Después le muestro al Rafa. Él me da sugerencias. Y así vamos dividiendo el texto y acomodando las ilustraciones. Pero siempre primero el texto y después las ilustraciones. Empezamos con libros de 14×21, media carta y ahora sacamos una colección de cuadraditos, “El perro que no tengo” y “Monstruario”.
¿Cómo surge la idea de publicar “Monstruario”?
Ese libro lo usa por ejemplo una psicóloga para hacer terapia a niños. La ilustración fueron manchas, porque no le gusta pintar mucho, después le hizo a las manchas detalles.
Lorena: no es más cuento que describir ciertos monstruos. Nos contaba un profesor del colegio de la Emilia que ese libro, curiosamente, a los niños les encanta, que llegó una niña llorando a la sala, diciéndole que estaba mal, tenía un problema.Y él fue a buscar agua. Y cuando volvió, le dijo, “profesor, ¿qué es eso?”. “Ah, unos libros que me trajeron”, “¿puedo verlos?”. Y se reía, se reía mucho. No lo imaginamos. Era más un juego del Rafa, que era la idea del Monstruario, Bestiario, Inventario. En la feria del libro también nos contaron que a un niño le encantaba el libro, lo llevaban a todos lados, a los amigos le encantaba el libro también y un día desapareció el libro. Entonces se lo estaban comprando de nuevo.
En esa colección también está “El perro que no tengo”, es tu primer libro como autora. ¿Cómo decidiste, o te atreviste a escribir?
Me inspiré en Rafa. Tenía la idea pensada hace mucho tiempo, tenía las imágenes pensadas, así que no fue tan difícil, quería hacerlo. Todo lo tenía pensado. Me decidí y lo hice muy corto, más frases, por ejemplo, el perro que no tengo juega conmigo, con repetición, el perro que no tengo me acompaña a las tiendas, el perro que no tengo hace manualidades conmigo, y repite. Porque además quería tener un perro y la mamá no la deja, entonces la niña obedece y tiene un perro imaginario igual.
¿Cómo es trabajar con niñas y niños, es diferente a desarrollar un libro con adultos?
Siento que es más fácil trabajar con personas de mi misma edad, porque pensamos más parecido, no palabras con un significado tan rebuscado, algo más fácil, más simple, les gusta más lo rústico, son más de mostrar lo que ellos saben hacer, a tenerlo perfecto. Por ejemplo, ¿esta ilustración puede ser así? Sí. ¿O podemos agregar esto? Sí. Los adultos hacen su texto, no sé, lo ponen en tapas duras, lomo, una hoja brillante, pero por ejemplo, las hojas de nosotros son tapas blandas, nos gusta más hacerlo y mostrarlo. Todo nos parece bien, todo es bueno. Pero depende de cada caso. A veces tenemos un intermediario que puede ser un profesor, el bibliotecario que se contacta con nosotros y vamos desarrollando las ideas de los libros en conjunto.
Y con los adultos se nota la diferencia, pero positivamente. Por ejemplo, el primer libro que saqué con el Camilo Eque, me pasó una canción y yo estaba nerviosa, y pensaba ¿le irá a gustar esto?, y cuando vio el libro, dijo, “oh, está perfecto”. Los adultos son más condescendientes, más cariñosos. Han habido buenas experiencias.
¿Qué experiencia te ha marcado en el tiempo que llevas como directora de la Editorial?
Puede ser el “Canelo Ko”, porque ese fue el primer libro que lanzamos en la editorial, lo hice con un compañero de colegio, y ese lanzamiento igual fue muy bonito. Era el primer lanzamiento, tenía nueve años. Estábamos muy contentos, es más por la emoción.
¿Hay alguien que te gustaría publicar?
Me gustaría invitar al Mono González a publicar un cuento, yo leería la historia y él me lo ilustraría. Que él esté de acuerdo no lo sé, pero esa es mi idea.
¿Por qué la decisión de terminar los libros a mano?
Porque les da otro sentido. Los adultos mandan a hacer los libros a un lado, se los encuadernan, y llega listo. En cambio, a nosotros nos gusta hacerlo completo, ver el proceso, ver que otros niños lo pueden hacer también. Por ejemplo, otros niños escriben, y lo pueden corchetear, lo pueden coser, amarrar unos hilitos, y también es la forma de compartir el libro y ver que todos podemos hacerlo.
¿Cuánto se demoran en terminar los libros?
No es tan rápido, pero como lo hago yo, el Rafa y a veces mis papás nos ayudan, creo que cien libros en una semana.
Lorena: mandamos a imprimir, y ahí son dos días, en termolaminar un día, Adrián (papá de Emilia y Rafa) corta los libros, y ellos se ponen a coser y depende de si están viendo una película o algo van cosiendo más rápido o más lento. Eso nos gusta, compartir y ver que todos podemos hacerlo. Que todos podemos coser el libro, o doblarlo, o hacer un libro plegado. Los fanzines también son muy fáciles para compartir y aprender.
¿Cómo ha sido la experiencia de tener la librería Oficio y Papel?
Estamos ahí desde el 14 de febrero y bien. A mí me gusta mucho por ejemplo ir al Persa, ya conocemos a harta gente y vecinos, entonces lo pasamos bien. Me gusta el puesto, porque está como nosotros queríamos acomodarlo, es bonito. Es muy distinto trabajar en las ferias de libros, ahí todos compartimos, pegados. Aquí nos dividen una pared, pero el ritmo es distinto. Hay horas en las que el Persa está lleno y otras en que no pasa nadie. En la feria pasa todo el rato gente.
¿Cómo han ordenado el trabajo en la librería?
Nuestra idea principal era tener los libros de Cabeza Hueca, Sherezade y encuadernación. Pero a nosotros nos encanta la literatura infantil. Entonces dijimos, vamos a traer libros infantiles y pusimos toda la pared de Cabeza Hueca, puros libros infantiles. Y en la otra pared, pusimos Sherezade, Asterión y editoriales independientes. Algunos de los Perros Románticos, y hemos especializado esa parte también en microficción y los libros objetos.
¿Cómo evalúan el trabajo en este nuevo espacio?
Bien, la otra vez llegó un caballero y nos dijo los vi en La Furia, y quiero encargarle doce libretas de estas grandes. También llegó una niña que no pudo ir a La Furia y vino a buscar aquí los libros objetos el fin de semana.
¿Qué piensas de los libros digitales?, ¿te gustaría probar con ese formato para la editorial?
No me gustaría, o sea, me gustaría pero no demasiado. Me gusta más ver los libros en físico, a mí me gusta trabajar en papel, lo encuentro más fácil que dibujar, por ejemplo en digital. Me gustaría aprender a dibujar en digital, pero no sería algo para publicar un libro. Me gusta más hacerlo yo, en una hoja. Lo encuentro muchísimo más fácil. Y me gusta ver que puedo, no sé, plasmar lo que me imagino en el papel. A mí me gusta que se vean las imperfecciones, las proporciones malas y me gusta que se vea lo natural.
Lorena: nos gusta el papel. Yo siento que también es como resistir en medio de este mundo tan caótico, seguir imprimiendo libros, seguir haciendo el dibujo análogo. Creo que es una manera de reivindicar la ternura también de hacer las cosas. Reunirse en la mesa en el caso nuestro los cuatro después de la once nos sentamos todos, cada uno en la mesa uno a coser, otro a hacer aritos y conversamos, nos reímos. Y si va alguien a la casa de nosotros también se sienta en la mesa, también se pone a coser. Si alguien tiene una duda también va a la casa a aprender.
Puedes conocer el trabajo de la Editorial Cabeza Hueca en la LIbrería Oficio y Papel, que funciona los fines de semana en el Persa Víctor Manuel, también en ferias de libros, en su instagram @editorialcabezahueca.
Estarán en la Lluvia del libro el 4 y 5 de julio en el GAM y en el Festival Invierno Lector de Maipú (sábado 11 de julio).
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Emilia Aravena dirige la Editorial Cabeza Hueca donde niñas y niños leen, ilustran, editan y deciden
Emilia es una joven creadora. Directora de la Editorial Cabeza Hueca, que comenzó cuando tenía solo seis años. Con el pasar del tiempo, a la editorial se sumó su hermano menor, Rafael, y hoy trabajan también con León, un amigo de su edad.
Cabeza Hueca es una editorial “de niños para niños”, y hoy también un proyecto familiar, apoyado directamente por sus padres, quienes además tienen la Editorial Sherezade, dirigida por la también escritora Lorena Díaz, su mamá. Desde este año cuentan con la librería Oficio y Papel en el Persa Víctor Manuel, pero sus libros también están en librerías de la Región Metropolitana, Talca y Valparaíso.

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