Conocida como Yeyé. Heroína de la República de Cuba. Participante del asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, acción por la cual guardó prisión junto a Melba Hernández.
Mientras era prisionera fue torturada con la intención de que delatara a sus compañerxs. Le mostraron el ojo de su hermano y los testículos de su novio, diciéndole que habían sido asesinados, a lo que ella respondió: “morir por la patria es vivir”.
Tras su liberación integró la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio. Apoyó al destacamento guerrillero que dirigía Fidel Castro en la Sierra Maestra, y éste le encomendó que obtuviera fondos y armas y aglutinara a los revolucionarios en el exterior. Regresó a Cuba al triunfar la Revolución y trabajó en el Ministerio de Educación. Luego fundó y dirigió por muchos años la Casa de las Américas, desde donde influyó decisivamente en el devenir cultural del país.
El 28 de julio de 1980 se suicidó. Quizá, en algún momento, después de tanto andar, la tristeza que se le sobrepuso le hizo revertir su famosa frase.
Yeyé fue una mujer que transformó la historia de Cuba y Latinoamérica. Una mujer tan fuerte y resuelta que, junto con sus compañeras y compañeros, dejó un legado inmenso para nuestras culturas.
Fuentes:
http://www.cubadebate.cu/opinion/2014/11/23/haydee-hace-falta-tu-voz/#.WlgkqKjibIU
https://www.ecured.cu/Haydée_Santamaría
Otras voces que conversan en los márgenes
Exploramos narrativas que entrelazan experiencias femeninas desde diferentes perspectivas. Cada historia es un diálogo íntimo con la memoria colectiva.

Mayo cerró con un hito imperdible para el ecosistema literario nacional, con una Estación Mapocho que albergó a miles de visitantes durante sus jornadas, culminó la versión número 25 de La Furia del Libro. Este encuentro no fue uno más, marcó el debut oficial de Carolina Ruiz como directora del evento. En esta entrevista post-festival, la también directora de Editorial Cuneta desmenuza el misterio detrás del “boom” de sellos independientes, las complejidades económicas de un mercado que resiste a punta de consignaciones y el peligro inminente que acecha a la cultura tras los recientes recortes presupuestarios.

Un recorrido por los barrios y talleres donde la fabricación del pan se convierte en un ritual social que revela las dinámicas económicas, las redes de apoyo vecinal y la memoria olfativa de la ciudad.


